La habitación de Greco y Arianna estaba sumida en una penumbra. Arianna se deshizo de la ropa, buscando cerrar el círculo de la noche anterior.
—Me carcome, Arianna. —dijo Greco, su voz áspera y llena de miedo—. No quiero ser ese hombre brutal. Te juro que lo de anoche no se repetirá.
Arianna lo tomó, acercándose peligrosamente.
—No tienes que disculparte más, Leone. Lo quiero de nuevo, sobrios. Quiero sentir todo tu poder sin el filtro del alcohol. —Ella lo provocó directamente, su voz u