El regreso de Nevada fue amargo. Aunque el búnker de antimateria había sido sellado, el silencio de Mateo durante el viaje de vuelta pesaba más que cualquier explosión.
Valeria lo mantenía cerca, sintiendo que su hijo ya no era solo un niño, sino un objetivo universal.
Al llegar a la Torre del Génesis, Sebastián los esperaba en la plataforma, apoyado en su bastón, con el rostro marcado por la ansiedad de quien solo puede observar la guerra a través de una pantalla.
Lo tienen, ¿verdad? pregunt