El refugio de los Alpes suizos era una proeza de la arquitectura invisible, incrustado profundamente en el granito de la montaña y rodeado por un bosque de abetos que ocultaba las antenas de comunicaciones satelitales.
Valeria Miller observaba a través del ventanal blindado cómo la nieve caía con una parsimonia que contrastaba con el fuego que consumía su interior.
Aquí, en el silencio de las alturas, el aire era tan puro que podía sentir cada latido de su propio corazón, un recordatorio cons