Mundo ficciónIniciar sesiónEL CEO QUE DEBERÍA EVITAR Helena Parker siempre ha luchado por sobrevivir. Trabajando largas noches como camarera y cargando con responsabilidades que nunca eligió, jamás imaginó que una simple reunión cambiaría el rumbo de su vida. Gabriel Valença es uno de los empresarios más poderosos y admirados de Nueva York. Millonario. Inteligente. Inalcanzable. Y exactamente el tipo de hombre del que Helena debería mantenerse alejada. Cuando recibe una oportunidad única para trabajar a su lado, Helena entra en un mundo de lujo, poder y secretos que jamás imaginó que existiera. Pero cuanto más cerca está de Gabriel, más difícil se vuelve ignorar la atracción que crece entre ellos. Sin embargo, alguien está dispuesto a destruir todo lo que él ha construido. Archivos desaparecidos. Transferencias sospechosas. Traiciones ocultas dentro de la empresa. Y una peligrosa conspiración que conecta a personas que jamás deberían estar involucradas. Mientras los secretos salen a la luz, Helena deberá decidir si puede confiar en el hombre que ocupa todos sus pensamientos... o si Gabriel Valença es el mayor peligro de todos. Porque a veces el amor más intenso nace exactamente de aquello que deberíamos evitar.
Leer másEl silencio que se instaló en la antigua casa pareció hacerse aún más pesado después de la última revelación de Eduardo. Ninguno de los tres necesitó expresar en voz alta lo que estaba pensando, porque todos habían llegado a la misma conclusión. Si aquellas personas creían que Sofía había ocultado pruebas capaces de destruir una poderosa organización criminal, Helena había dejado de ser solo una joven en busca de respuestas sobre su pasado. Sin quererlo, se había convertido en el objetivo de personas dispuestas a hacer cualquier cosa para recuperar aquellos documentos.Helena permaneció inmóvil durante unos segundos, intentando ordenar sus pensamientos. Sentía que, con cada nueva verdad descubierta, una parte de la vida que conocía desaparecía frente a sus ojos. La madre a la que siempre había considerado una mujer reservada y excesivamente cautelosa se transformaba, poco a poco, en alguien que había sacrificado su propia felicidad para protegerla. Cuanto más conocía a Sofía, más comp
El silencio que se apoderó de la antigua casa pareció prolongarse mucho más allá de las últimas palabras de Eduardo. Afuera, la lluvia seguía cayendo con intensidad, mientras las ramas de los árboles golpeaban las ventanas y el cielo permanecía cubierto por densas nubes grises. El ambiente reflejaba exactamente lo que ocurría dentro de aquella sala, donde tres vidas acababan de ser transformadas por secretos que habían permanecido ocultos durante más de dos décadas. Helena permanecía inmóvil. Sus ojos seguían perdidos en algún punto del suelo de madera, pero su mente estaba muy lejos de allí. Desde niña había aprendido a convivir con la ausencia de un padre sin hacer jamás las preguntas que pudieran herir a Sofía. Creció creyendo que aquel vacío formaba parte de su historia y que algunas personas simplemente nacían sin conocer sus orígenes. Sin embargo, ahora descubría que todo había sido diferente. Su padre nunca la había abandonado. En realidad, jamás había tenido la oportunidad de
El trueno que resonó afuera pareció marcar el fin de una era.Nadie en la sala se movió.Las palabras de Eduardo seguían suspendidas en el aire, demasiado pesadas para ser ignoradas.Arthur y Sofía se amaban.Helena sintió que el mundo giraba a su alrededor.Por un instante, tuvo la impresión de que el suelo había desaparecido bajo sus pies. Durante toda su vida, creyó conocer la historia de su madre. Pensaba saber de dónde venía, por qué habían llevado una vida sencilla y por qué nunca había existido un padre en sus recuerdos.Ahora descubría que todo lo que creía era apenas una pequeña parte de la verdad.Respiró profundamente, pero el aire pareció insuficiente.—Eso... eso no es posible.Su voz salió baja y temblorosa.Eduardo levantó la mirada hacia ella. Había compasión en sus ojos, pero también una tristeza tan antigua que parecía haberse convertido en parte de él.—Ojalá no lo fuera.Las lágrimas comenzaron a acumularse en los ojos de Helena.—Mi madre nunca habló de él. Nunca
El silencio que siguió fue absoluto.Por un instante, nadie pareció comprender lo que acababa de decirse.Las palabras de Eduardo quedaron suspendidas en el aire, demasiado pesadas para ser asimiladas.Arthur Valença no era tu padre, Gabriel.Gabriel permaneció inmóvil.Su rostro perdió el color.Abrió la boca para hablar, pero ninguna palabra salió.Durante treinta y cinco años, creyó conocer su propia historia. Creyó saber quién era, de dónde venía y a qué familia pertenecía.Ahora, en cuestión de segundos, todo se estaba derrumbando.—¿Qué...?Su voz salió ronca.Casi irreconocible.Eduardo levantó la mirada hacia él.Había pesar en su expresión.Como si supiera exactamente el tamaño de la herida que acababa de abrir.—Lo siento, Gabriel.Aquellas palabras tuvieron el efecto de un golpe.El CEO dio un paso atrás.Luego otro.Necesitó apoyar una mano en la pared.Helena lo observaba en silencio.Por primera vez desde que lo conocía, parecía perdido.Completamente perdido.Su corazón





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