Mundo ficciónIniciar sesiónAlyssa a sus veinticuatro años aún es virgen. Un trauma del pasado le impide lograr intimidad con algún hombre, pero la empresa de diseño de interiores de su familia, una que pronto ella va a heredar y dirigir, está a punto de caer en la quiebra. Para salvarla necesita convencer al gigoló Paolo Vannucci de invertir en varios de sus proyectos y lo mejor para eso es seducirlo, algo que ella no sabe hacer por culpa de su trauma. Por eso se inscribe en un campamento de terapia sexual, quiere perder su virginidad y aprender a ser desinhibida. Lo que no sabe, es que el terapeuta que le asignarán es Mike Russo, su antiguo novio de la universidad, quien la rechazó justo porque era una mojigata y una frígida. Él en realidad está allí asumiendo una identidad falsa, busca quitarse de encima un serio problema para luego enfocarse en el proyecto que le cambiará la vida y lo ayudará a fundar su propia empresa. Solo iba a pasar siete días en ese lugar haciendo un trabajo sencillo, no esperó encontrarse con Alyssa O’Neil, la mujer que una vez se burló de él y le rompió el corazón solo por ser un don nadie. Los dos tenían grandes problemas y estaban dispuestos a hacer lo que fuese necesario para resolverlos y triunfar, sin importar a quien tuviesen que llevarse por delante. ¿Lograran cumplir con su cometido sin involucrar a sus sentimientos?
Leer másAlyssa O’Neil caminaba apresurada por el centro comercial obligando a su prima Naomi a correr detrás de ella. Buscaba una tienda de lencería femenina donde había visto una exposición de modelos muy sexis de ropa interior.
—¿Puedes ir más lento? —preguntó Naomi con la respiración agitada—. La tienda no se escapará.
—Deja de quejarte y acelera, necesito comprar varias cosas.
—¿De verdad comprarás ropa para seducir a Paolo Vannucci?
—¿Escuchaste lo que dijo mi padre anoche durante la cena? Ese italiano será la salvación para la empresa de mi familia. Si logramos la sociedad con él, evitaremos la ruina —dijo mientras entraba a la tienda y comenzaba a revisar las prendas—. Tengo que ayudar a que Paolo acepte invertir en nosotros.
—Entiendo que te sientas en deuda con tus padres por todo lo que han hecho por ti, pero… Vamos, Alyssa, ¿qué sabes tú sobre seducir a un hombre, si ni siquiera has tenido sexo por primera vez en tu vida?
—¡Cállate! —la regañó y miró a su alrededor para asegurarse que no la habían escuchado—. No seas imprudente, sabes que nadie puede enterarse de eso.
—¿Y crees que Paolo no lo notará? Él debe tener casi cuarenta años, es un gigoló, y tú apenas eres una joven de veinticuatro que se asusta cuando un hombre se le acerca.
Alyssa gruñó, inconforme.
—Esto no lo hago por mis padres, sino por mí. He trabajado mucho en los nuevos proyectos de diseño de interiores y se supone que el próximo año asumiré la dirección general. No voy a recibir una empresa en ruinas y dejar que todo mi esfuerzo se pierda por culpa del mal manejo que hicieron del dinero. Además, ¿crees que ya no estoy cansada de sentirme limitada por culpa de mis traumas del pasado?
Naomi la miró con pesar. La madre de Alyssa la había tenido de muy joven, siendo madre soltera por mucho tiempo. Lo que más recordaba de su infancia eran los incontables novios que la mujer había tenido mientras encontraba al indicado que cuidara de ellas. Algunos solían ser agresivos.
Uno en especial no solo se atrevió a golpear a su madre cuando estaba pasado de tragos, sino que intentó abusar de ella en varias oportunidades teniendo tan solo diez años de edad.
Por eso, cada vez que un hombre se le acercaba para tocarla de forma íntima, no podía evitar sentir miedo y alejarse, dando a entender a otros que era una mujer frígida y una mojigata.
—Ya encontré una forma para superar mi trauma antes de que llegue Paolo y así lograr convencerlo de asociarse a la empresa de mi familia —informó Alyssa.
—¿Sí? ¿Cuál? ¿Vas a desvirgarte para así tener experiencia en el asunto?
Naomi había hecho aquella pregunta como una especie de burla, pero al ver que su prima la miraba con fijeza y determinación se inquietó.
—¡¿Vas a desvirgarte?! —consultó impactada y en voz alta.
—¡Cállate, tonta! —la regañó y evaluó de nuevo los alrededores notando que un par de mujeres las miraban con curiosidad—. Contraté los servicios de un profesional para eso —reveló en susurros—. Un terapeuta sexual que será delicado y no se reirá de mis miedos, sino que me ayudará a superarlos.
Naomi abrió los ojos y la boca en toda su extensión.
—¡¿Estás loca?! ¡¿De verdad hiciste eso?! —preguntó esta vez en voz baja.
—Por eso pedí unas semanas de vacaciones en la empresa, para dedicarme a ese asunto en exclusiva y a atender a Paolo cuando llegue al país. El lunes me iré a un campamento donde estaré a solas con ese profesional. Allí le pediré que me ayude a perder mi virginidad y me enseñe a seducir a un hombre.
—No puedo creer que hayas hecho eso. ¡¿Contrataste a un prostituto?!
—¡No! —aclaró indignada—. Te dije que es un terapeuta sexual.
Alyssa dejó hasta allí la conversación con su prima para continuar con lo suyo. Necesitaba con urgencia conquistar a Paolo Vannucci y animarlo a que ayudara a salvar la empresa de su familia. Si para eso debía desprenderse del tesoro que guardaba entre las piernas, pues, lo haría. Estaba dispuesta a lo que sea por preservar su futuro.
***
En su casa, Mike Russo trataba de explicarle a Randy, su mejor amigo, sus planes para la próxima semana.
—Ya avisé a mis clientes sobre mis faltas, solo cerraré el taller mecánico por siete días. Tú quedarás a cargo de la casa.
Randy, un negro delgado con abundante afro que en ese momento terminaba de prepararse unos emparedados, comprimió el rostro en una mueca de desagrado.
—¿Estás seguro, amigo? ¿Vas a descuidar el contrato que cerraste con esa escudería solo para hacerte pasar por un experto en sexo?
—No voy a descuidar nada. Necesito librarme del problema en el que me metió mi hermano Jake para así no empañar ese proyecto. No quiero que Brendan y sus delincuentes se enteren de eso y pretendan aprovecharse. El trabajo que me ofreció Harold en su campamento solo dura una semana, así consigo rápido el dinero que necesito para pagar la deuda que Jake hizo con Brendan y luego me concentro en mi trabajo. Ese contrato marcará un cambio en mi vida.
Mike respiró hondo y se pasó una mano por el rostro con cansancio.
Jake, su hermano menor, para hacer dinero fácil, aceptó trabajar con la banda delictiva los Cobra sirviéndole de mula en la entrega de una droga, pero perdió la mercancía.
Ahora Brendan, el líder de esa agrupación, exigía el pago. Si no lo recibía en una semana amenazó con asesinar a Jake y tomar todo lo que Mike tuviese de valor en el taller mecánico que había instalado en su garaje.
Jake, por temor, huyó para evitar las represalias del delincuente en vez de buscar el dinero que debía. Nadie sabía dónde se había escondido.
Dejó a su hermano cargando con su responsabilidad, justo cuando había firmado un contrato importante con una escudería de la Fórmula 4 para poner a tono sus autos con ayuda de la telemetría.
Mike no podía perder ese contrato, ni ensuciarlo con problemas con delincuentes. Si cumplía bien sus funciones esa podría ser una plataforma para avanzar hacia la Formula 1 y montar su propia empresa de fabricación de partes automotrices. Su futuro dependía de ese éxito.
—¿Y en serio piensas meterte a puto para conseguir el dinero para Brendan? —consultó Randy con cara de asco.
—No voy a meterme a puto, idiota. ¡Seré un terapeuta sexual!
Las carcajadas del hombre resonaron en la cocina.
—¿Terapeuta sexual? Sí, claro. Lo que harás será cogerte a alguna niña rica por toda una semana.
—No voy a cogerme a nadie, el campamento es educativo. Harold me explicó que ellos enseñan todo lo que tiene que ver con la seducción, a usar tu cuerpo y tu mente para brindarle placer a otro, dejando de lado tus limitaciones. No buscan prostituirse.
—¿Qué clase de perdedores pagan para aprender esas cosas en un campamento, en vez de experimentar en la calle?
—Gente con problemas serios para socializar o con traumas psicológicos. Por eso los terapeutas tienen conocimientos en psicología. No cualquiera puede hacerlo. Yo logré entrar porque Harold me rogó por ayuda, uno de sus terapeutas se metió en un problema y le urge suplantarlo, y yo enseguida entendí que esa sería una buena oportunidad para conseguir dinero rápido y así quitarme el acoso de Brendan de encima. Pero Harold me advirtió que debo tomar ese asunto con seriedad. Si cometo un error, me corta la cabeza.
—Si no te corta la cabeza Harold, te la cortará Brendan —pinchó su amigo—. Estás entre la espada y la pared.
Mike gruñó por el enfado.
—Jake es el único familiar de sangre que me queda, no quiero perderlo aunque sea un imbécil. Y el contrato que cerré con esa escudería es mi camino al éxito, no puedo dejar que nada lo obstaculice.
—Mierda, Mike. ¿En serio vas a estar una semana encerrado en una cabaña cogiéndote a una niña rica? —exclamó Randy sin poder creérselo.
—¡Ya te dije que no voy a cogérmela, voy a entrenarla! —aclaró ofuscado.
—Y si ella te pide sexo, ¿dirás que no?
Mike no respondió. Lo menos que pensaba en ese momento era en tener sexo con la clienta que Harold le había conseguido, su mayor preocupación era librarse de Brendan y de los Cobras. Si no resolvía ese asunto pronto, debía atravesar graves consecuencias.
Alyssa acompañó a Paolo a su reunión de negocios, que se trató de una fiesta privada en uno de los barrios más lujosos y exclusivos de la ciudad. El anfitrión era un empresario cuyo negocio tecnológico se había convertido en la más rentable de todo el país gracias a la adquisición de varias startups, que se convirtieron de la noche a la mañana en un éxito sin precedentes generándole elevados ingresos.El motivo del evento era captar más emprendedores con ideas rentables, por eso había reunido a decenas de jóvenes universitarios, empresarios emergentes e inversionistas sagaces dándoles lo que más les gustaba: un ambiente alegre, excitante, cargado de alcohol y mujeres hermosas, así como de retos intensos.Ella se sintió incómoda en aquel lugar desde que llegaron. Las mujeres eran en extremo perfectas y desinhibidas, los hombres atrevidos y curiosos, todos se creían con derecho a actuar como querían. Incluyendo, Paolo.La tomó de la mano entrelazando los dedos marcando así su territorio
Mike se encontraba en su habitación terminando el dibujo de un módulo hidráulico compacto para controlar, con mayor precisión, la suspensión de un vehículo que Sanders le había enviado para revisar.El hombre solo quería su opinión, pero él deseaba sorprenderlo dándole una solución y así ganarse más su confianza. Durante las pruebas, notó que la carrocería del auto se movía constantemente hundiéndose al frenar, levantándose al acelerar e inclinándose en las curvas. Esos movimientos modificaban su altura, complicando su comportamiento aerodinámico.Desarrollaba una válvula hidráulica de respuesta rápida que reduciría esos movimientos sin hacer que la suspensión se volviera rígida.—Esto tiene que convencerlo de que apueste más por mí —se dijo, con una sonrisa satisfecha en el rostro. Estaba dispuesto a hacer todo lo necesario para alcanzar sus metas y mejorar su situación profesional y económica lo más pronto posible.Sin una base sólida le costaría mucho más luchar por Alyssa.Fue int
En su habitación, Alyssa se preparaba para esa salida con Paolo. Naomi la acompañaba sentada con ella en la banqueta frente a la cómoda, revisaba sus joyas y se las probaba mientras su prima terminaba de maquillarse.—No quiero ir. Odio hacer cosas por obligación —se quejó al terminar de aplicarse el lápiz labial.—Esta puede ser una oportunidad —justificó la prima alzando los hombros con indiferencia.—Una oportunidad ¿para qué?—Para dejarle las cosas en claro a ese italiano sin que mi tía o mi madre intervengan. Demuéstrale que no quieres nada con él de forma amable, que solo estás enfocada en tus metas y no te gustan las aventuras. Aunque ese sujeto es un narcisista, también es un empresario maduro y con sentido crítico. Será capaz de entenderte.Alyssa se miró al espejo, reflexionando sobre esa posibilidad.—Podría también aprovechar la ocasión para interrogarlo.—¿Sobre qué? —quiso saber Naomi, curiosa.—Sobre lo que en verdad dijo a la policía. Él cuenta con detalle su versión
Esa noche, Meredith había organizado una cena por todo lo alto. No solo estarían presentes los italianos con su abogado, sino unos amigos cercanos de su esposo Henry y hasta su tío Román, el padre de Naomi, que había regresado esa tarde de Europa.—Mi padre llegó directo a la empresa —reveló Naomi mientras ayudaba a Alyssa a arreglar su cabello en un moño tipo cebolla—. Quiso reunirse primero con mi tío Henry y con los Vannucci, porque mi tío ya le había enviado por correo un supuesto contrato de préstamo.—¿Contrato de préstamo? ¿Van a hacerlo? —consultó Alyssa, impactada y emocionada al mismo tiempo.No podía creerse que se lograra aquel acuerdo sin que ella hubiese seducido a Paolo.—Bueno, eso fue lo que me dijo mi mamá, pero no te puedo asegurar si es cierto o no. O si es con Paolo Vannucci o no.—Tiene que ser con él. Es el único que puede prestarnos la cantidad de dinero que necesitamos sin hacer tantos trámites.Ella se mordió los labios para no mostrar una gran sonrisa antes
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