La mañana aún era fría cuando Santi extendió el mapa sobre la mesa improvisada. Una vieja tabla de madera servía como base, y encima, líneas hechas con carbón marcaban rutas, escondites y puntos de vigilancia enemigos.
Mateo señaló una cruz dibujada cerca del margen inferior del papel.
—Aquí. Unas antiguas oficinas de transporte. Las usaron como depósito de chatarra durante años, pero hace un mes los Mendoza lo transformaron en un puesto de control. Hay entre seis y ocho tipos, casi siempre a