Mundo ficciónIniciar sesiónDedicatoria: A quienes alguna vez se sintieron atrapados por un destino impuesto, esta historia es para ustedes. Para los valientes que deciden tomar las riendas de su propia vida, incluso cuando el guion parece escrito. Que nunca teman escapar de la trama y escribir su propia historia. Introducción: En su traición, resurgió la magia... y con ella, la esperanza de venganza. Sinopsis: Creí en el segundo príncipe, en la promesa de paz entre mi hogar y su reino. Lo amé y lo ayudé a coronarse, pero su traición fue brutal. Al descubrirlo con su amante, desató su ira: me golpeó, ordenó mi humillación y mi muerte. Mientras agonizo, una sola idea me consume: volver y hacerlos pagar por cada gota de mi sangre derramada. Con mi último aliento renace un juramento: volveré, y la venganza será mi única guía. Bilogía: Sendero Eterno de los Elegidos. Libro 1: Cronos Estelar. Libro 2: Hijos del Cosmos.
Leer másCuando se separaron, Arya sonrió, sintiendo el calor de su abrazo aún envolviéndola como una manta reconfortante. —No puedo creer que esto esté sucediendo —dijo ella, su voz temblando ligeramente, como si temiera que el momento se desvaneciera. —Es real —respondió Arion, acariciando su mejilla con una suavidad que le hizo cerrar los ojos por un segundo, disfrutando de la calidez de su toque—. Y quiero que sea real para siempre. La noche continuó con celebraciones y danzas, pero Arya y Arion se encontraron a menudo en pequeños rincones del salón, robándose besos furtivos y susurros llenos de complicidad mientras sus corazones latían al unísono. Cada encuentro era una chispa de alegría en medio del bullicio, un refugio donde podían ser solo ellos dos. A medida que pasaban los días, la tarea de reconstruir Eldamar comenzó. Arya y Arion trabajaron codo a codo con los nobles y la g
El tirano cayó al suelo con un estruendo sordo, su espada rodando lejos de él. Los nobles rodearon a Elandor, sus rostros reflejaban una mezcla de triunfo y incredulidad. Elandor, con la mirada llena de furia y desesperación, levantó la cabeza y sus ojos se encontraron con los de Arion. —Esto es solo el comienzo —susurró Elandor, su voz temblando de rabia—. No pueden detenerme para siempre. Arion respiró pesadamente, su pecho subiendo y bajando con la adrenalina aún fluyendo por sus venas. Miró a Elandor en el suelo, sintiendo el peso de la victoria en sus hombros. —No tienes poder aquí —respondió con firmeza, cada palabra cargada de una determinación que resonaba en la sala—. El pueblo ha hablado y hemos decidido que tu reinado ha terminado. Arya dio un paso adelante, sintiendo cómo la ira y el dolor acumulados durante años se transformaban en un fuego purificador. Se agachó
Pero todo parecía perdido cuando Elandor levantó su espada, su mirada fría y despiadada fija en Arion. La furia del tirano era palpable, y el joven noble sintió un escalofrío recorrerle la espalda. —Hoy terminarás aquí, noble tonto —espetó Elandor, su voz un susurro amenazante que cortaba el aire como un cuchillo afilado. Justo cuando parecía inevitable que la oscuridad se apoderara de todo… Un grito desgarrador resonó por toda la sala, atravesando el caos como un rayo de luz en la tormenta. —¡Arion! ¡No! —la voz de Arya retumbó en sus oídos. Con determinación ardiente brillando intensamente en sus ojos, Arya irrumpió en la sala, empuñando un arma que había tomado de uno de los guardias caídos. Su presencia era como un soplo de aire fresco en medio del desasosiego. La mirada de Elandor se desvió hacia ella, sorprendido y furioso al mismo tiempo. —¿Qué te crees que estás haciendo, traidora? —ru
Arion se detuvo un momento, su mirada fija en el tirano. Arya pudo ver la tensión en su mandíbula, la determinación en sus ojos. Era el líder que Eldamar necesitaba, y ella estaba dispuesta a seguirlo hasta el final. —Ahora —susurró Arion, y el grupo comenzó a moverse hacia adelante con una resolución renovada. Arya mantuvo su mirada fija en Elandor. Su corazón latía con fuerza mientras se acercaban lentamente; era hora de hacer justicia por todo el dolor que él había causado. Pero justo cuando estaban a punto de atacar, algo inesperado ocurrió: Elandor levantó la vista y sonrió al verlos acercarse. —Ah, mis queridos traidores —dijo él con desdén, su voz resonando con una confianza inquietante—. ¿Pensaron realmente que podían derrocarme tan fácilmente? La sala quedó en silencio, como si el aire se hubiera congelado. Los nobles se miraron entre sí, la incredulidad pintada en sus rostros. La sonrisa de
Último capítulo