Mundo ficciónIniciar sesiónIsaías y Mariam se conocen desde que nacieron, sus padres eran amigos y vivían uno a lado del otro, lo que hacía que se vieran como familia a pesar de no serlo. Ambos tenían gustos totalmente diferentes y buscaban siempre ser el número uno para molestarse entre ellos, era como si fuera el hobbies favorito de ambas personas. Una noche sus padres les informaron que era momento de retirarse y ambos tomarían el mando de la empresa que tenían en conjunto, para ello debían cumplir con la única cláusula que le ponían para asumir la presidencia de la empresa "Casarse" Ninguno acepto la idea y el destino hizo que terminaran durmiendo en el mismo hotel, mismo cuarto y totalmente alcoholizados del dolor por dejar a sus parejas. Fue hasta la mañana siguiente cuando Mariam se despertó y un grito ensordecedor hizo que Isaías despertara también con un grito que casi deja a todos los huéspedes del hotel sordos. El día de la boda Miriam se presentó con un vestido color negro para hacerle ver a Isaías que era el peor día de su vida y que eso era como un funeral. Lo que ella no se esperaba que él se presentara como si fuera a la playa, porque para él ese matrimonio era un día sin importancia. La boda fue la más rápida de la historia y un total desastre, ambos indicaban al juez saltarse las partes de relleno e ir directo al grano y firmar lo que se tuviera que firmar. Lo que menos querían era estar uno al lado del otro porque no se toleraban pero ni con pastillas. Después de ese momento ambos se marcharon con rumbos diferentes sin saber que Mariam se llevaba consigo algo más que un matrimonio a cuesta impuesto por sus familiares.
Leer más—Alexis, deja de molestar a tus hermanos. Si se despiertan no podremos terminar a tiempo tu fiesta de cumpleaños.—Solo quiero jugar con ellos mami, se la pasan durmiendo todo el día.—Debes de comprender pequeño, Luisa y Mario solo tienen tres años. Necesitan dormir un poco más de lo que haces tú, cuando tenías su edad nadie te molestaba cuando descansabas por las tardes.Mi pequeño era ya todo un niño grande, que deseaba jugar con sus hermanos menores. Cuidaba mucho de Luisa, ella se había convertido en la reina de la casa; a su corta edad ya podía manipular a sus hermanos y a sus padres sin problema, por más que trate de advertirles que no le hicieran sus caprichos nada los detenía.Solo me quedaba rogar para que cuando creciera no se convirtiera en una niña caprichosa, que nadie quisiera tener a su lado.— ¿Puedo saber en qué piensa mi bella, esposa?—Hola cariño, no te escuche llegar.—Estabas tan concentrada peleando con Alexis que no quise interrumpir su rutina de todos los día
Bien dicen que no temes con una mujer embarazada o pagaras las consecuencias, aquí me encontraba yo con mi esposa. Mientras toda la familia me miraba feo por hacerla llorar, aunque más bien parecía que se estaba muriendo alguien con los gritos que daba.—La única cosa que tienes que hacer es portarte bien con tu esposa, y ni eso sabes hacer bien, Isaías.—P-pero mamá… yo solo le estaba haciendo una simple pregunta, no fue para tanto.—Tú nunca haces las cosas chiquitas, de seguro ya le habías dicho algo más. Quítate de mi presencia antes de que me olvide que soy tu madre y te de una paliza que te regresa al como otros cinco meses.—Por favor ya no discutan, yo… yo… tengo algo que decirles.—No te preocupes hija, yo me disculpo por causar todo este enredo, no debí venir a molestarte de nuevo; es mejor que me vaya para no seguir causando problemas entre ustedes.—Aquí el único culpable fue este muchacho, déjame que me encargue de él en tu nombre.Nos enfrascamos en una pelea sin sentido
—Amor, amor… me escuchas.La voz de Mariam de nuevo llegaba a mí, a diferencia de las otras veces ahora la escuchaba a mi lado y podía sentir sus manos sobre las mías. Intente moverme y por suerte ahora lo lograba, poco a poco fui abriendo mis ojos y logre ver su imagen.—M-Mariam…—Isaías, me alegro que despertaras. Amor mío, no sabes cuánto te hemos hecho de menos en casa, solo nos faltas tú para poder estar tranquilos.—Ya na tienes de que preocuparte, no pienso marcharme de nuevo y dejarte sola. Me encargare de compensarte estos días que no hemos estado juntos, de eso te doy mi palabra.La cara de mi esposa, me indico que algo andaba mal. Sin embargo, no quería quedar como un tonto a su lado. Los doctores entraron mientras ella se apartaba para que me revisaran, tenía mil preguntas que hacerlo, pero no era el momento, tal vez más tarde ella me ayudaría con mi memoria.—Parece ser que el señor Montesino, se ha recuperado de manera satisfactoria. Esperemos unos días más para ver si
Nadie se movía de su lugar por temor a que esa loca nos lastimara, mi pecho se inflaba de preocupación, una y otra vez por cada segundo que pasaba. Su rostro reflejaba que no pensaba ceder ni un segundo.—Señorita Samantha, baje el arma. Debe de reconsiderar las cosas mejor, hay muchas personas en este lugar.—Usted no se meta, coloque las carpetas sobre la mesa y asegúrese de que Isaías firme los documentos como acordamos. Hemos perdido mucho tiempo por contratiempos, si no firmas en este momento, no creo que tu hijo y esa perra continúen con vida.—No te atrevas a tocarlos o de verdad sabrás de lo que soy capaz de hacer, Samantha. Si Javier no te mando al cementerio me asegurare de hacerlo con mis propias manos.—Piensas que estoy jugando, tal vez estas fotos te comprueben que no es así.Tiro un sobre a lado de mis pies, de donde salieron unas fotos que dejaban ver a mi esposa e hijo en manos de unas personas, dude en recogerlas, pero tenía que salir de dudas de una vez por todas. M
Último capítulo