Bien dicen que no temes con una mujer embarazada o pagaras las consecuencias, aquí me encontraba yo con mi esposa. Mientras toda la familia me miraba feo por hacerla llorar, aunque más bien parecía que se estaba muriendo alguien con los gritos que daba.
—La única cosa que tienes que hacer es portarte bien con tu esposa, y ni eso sabes hacer bien, Isaías.
—P-pero mamá… yo solo le estaba haciendo una simple pregunta, no fue para tanto.
—Tú nunca haces las cosas chiquitas, de seguro ya le habías d