Mundo ficciónIniciar sesiónVictoria San Román, regresa a México después de haber vivido diez años en un lujoso internado para señoritas en Londres, su padre, a quien no ha visto durante todo ese tiempo, deja como ultima voluntad dos deseos: 1. Que Victoria lo desconecte del respirador artificial que lo mantiene con vida. 2. Que se case si es que quiere heredar su hacienda y su fortuna. A Victoria no le interesa obtener la herencia de su padre, prefiere trabajar y vivir con el esfuerzo de su trabajo y que su madrastra se quede con todo. Lo que no sabía, es que la hacienda, no era de su padre, sino el patrimonio que su madre había dejado para ella. Victoria decide luchar para evitar que su madrastra se quede con la fortuna de su madre, sobre todo, con la hacienda "San Lorenzo" que fuera propiedad de su abuelo materno; aunque para ello tenga que... comprar un marido. Santiago de Alvarado es un joven aventurero, nadie sabe nada de él, su vida es todo un misterio, solo un forastero que estaba de paso por el pueblo, pero decide quedarse al encontrar un atractivo anuncio que pareciera que le va a resolver la vida "Se compra marido"
Leer másSantiago Después de convencer a Nora de que estaba de su lado y conseguir que aceptara venir conmigo a la ciudad de México, junto con su chofer, los instalé en una casa en la que solía verme con Casandra, yo estaba decidido a terminar con todo de una buena vez, para ello, tenía que conseguir desmantelar el cártel, pero si encerraban al “patrón” yo seguiría a merced de esa mujer, ella no iba a descansar hasta obligarme a estar con ella o matarme. Así que decidí no entregarla inmediatamente, tenía que planearlo todo muy bien, para reunir a todos en algún lugar y así, tenderles una emboscada y atraparlos a todos juntos. Le informé a Cesar, que además de mi amigo era mi jefe, él era el comandante de las fuerzas especiales en las que yo era agente especial, él era el único que estaba al tanto de mis movimientos, y quien coordinaría con la policía federal y los militares el operativo de asalto. Cuando me presenté ante el "patrón" para decirle que tenía a No
Alfredo se quedó mudo al escuchar a Victoria decir que estaba embarazada, apenas estaba disfrutando su etapa como padre y ahora pronto, iba a ser abuelo. —¿Qué pasa papá? ¿no te da gusto saber que vas a ser abuelo? —Victoria hija, pero por supuesto que me da gusto, ¿Cuándo lo supiste? ¿Por qué no me habías dicho nada? —Tenía la sospecha, porque había sentido nauseas, un poco de mareos, pero nada grave, en realidad, eran síntomas muy leves, y bueno, la sospecha creció cuando no llegó mi periodo y esta mañana pedí una prueba en la farmacia que salió positiva, pensaba decírtelo esta noche, quiero consultar con un ginecólogo, tal vez deberíamos regresar a Villahermosa, para que me revisen y una vez que confirmemos que está todo bien y me receten todas las vitaminas que deba tomar, reanudamos el viaje. —Me parece una excelente idea, ¿Quieres volver mañana mismo? —No, yo creo que no pasa nada si pasamos dos días más aquí, este lugar es maravilloso,
Alfredo abrazó a Victoria tratando de contener su llanto, qué doloroso era verla así, se sentía culpable por haber puesto a Santiago en su vida, y por no poder hacer nada, para aliviar el sufrimiento de su hija.Salieron de la casa y regresaron a la hacienda, pero cuando estaban llegando, recibieron una llamada del abogado, para informarles, que la policía había arrestado al doctor Palacios, justamente cuando intentaba huir del pueblo.Era increíble la historia de ese hombre con Dinora, eran cómplices y amantes desde hacía muchos años, definitivamente Dinora, no era capaz de conformarse con un solo hombre.«En su declaración, el doctor, confesó que había conocido a Nora Blancas alias “Dinora Blanco” cuando ella recién había cumplido diecisiete años, la conoció por casualidad en un antro de mala muerte en Puerto Vallarta, Jalisc
Era casi media noche cuando Santiago regresó a la hacienda, no quería encontrar a Victoria despierta, definitivamente, no soportaba la idea de dormir en la misma habitación y que ella no le dirigiera la palabra, o que lo hiciera de esa manera que ella tenía de ser, altanera y arrogante.Le extrañó ver que había luces encendidas, revisó su móvil y se dio cuenta de que sin querer lo había puesto en silencio y tenía más de veinte llamadas perdidas de ella, tal vez había pasado algo importante.Cuando entró en la sala, se sorprendió al ver al Victoria con una botella de tequila en la mano y una copa en la otra.—¡Ah, señor Santiago! Se ha dignado usted en aparecer, tengo horas llamándote, ¿Ya te enteraste? Dinora huyó, se fue de la casa y se llevó todas sus cosas, seguramente se enteró que la descubrimos.
Último capítulo