Han pasado quince días desde que Mariam se marchó con mi hijo de San Antonio, ni sus padres ni los míos conocen a donde se ha marchado esa malcriada muchacha, juro que cuando la tenga enfrente lo primero que voy hacer es sentarla en mi regazo y darle un buen par de nalgadas para que deje de hacer ese tipo de berrinche al que está acostumbrada.
Ya está demasiado grandecita para que continúe con lo mismo, si tan solo madurara un poco se daría cuenta que no solo está afectándose ella si no a mi hi