Capítulo 4

Camino a la oficina

No me gusta ir a los hospitales porque es el lugar donde siempre dan malas noticias y las personas se muestran con mucho dolor, justo así me sentía hoy; era como si me dijeran que tenía una enfermedad terminal de la que tenía el 0.000001 por ciento de probabilidades de recuperarme pero que no perdiera la fe.

Agradecí las atenciones del vecino de Mariam de recibir lo que le fuera a dejar, por más que intente preguntarle el nuevo lugar de residencia se limitó a decir que era desconocido, ella quedo de marcarle más tarde para que él le fuera diciendo el tipo de correspondencia que había llegado; fuera de eso no conocía otra información que darme.

Tendría que llamar para enfrentar a mis padres, me tocaba darles esta triste noticia sobre ella y el niño; por la cara de mamá anoche, sé que la pasara muy mal con todo esto pero juro que no soy el culpable de que ella se marchara sin avisar. Más bien fue cuestión del destino que no quiere que estemos juntos por nada del mundo, aunque se me vaya la vida en ello juro que los encontrare y los traeré de regreso.

Camine a mi coche para ir a la oficina central, probablemente había llegado esta mañana a dejar las instrucciones correspondiente antes de marcharse; debo reconocer que es una persona muy capaz en todo lo que hace y no creo que deje tirada la empresa por algo personal.

Era mejor que me diera prisa si no quería llegar tarde de nuevo, en el camino hablaría con la secretaria para que se encargara de entretenerla en lo que llegaba pero antes de marcarle a Ruth una llamada interrumpió mi cometido.

— ¿Se puede saber cuándo me ibas a avisar que regresaste a San Antonio?

—Buenos días para ti también Rene, si no tienes nada impórtate que decirme te colgare la llamada hay algo que tengo que hacer y me estas interrumpiendo.

— ¡Huuy! Que humor, ya deberías ir pensando en casarte amigo. Pero ahora que recuerdo es justamente eso lo que vas hacer en pocos días ¿Verdad? Hoy mismo iré a preparar mi smoking para la boda porque no pienso perdérmela por nada del mundo, con decirte que he cancelado mi viaje solo por acompañarte en una fecha tan importante para mi mejor amigo.

— ¿Boda? ¿De qué boda me estás hablando Rene?

— ¿Estas de broma?

—No tengo porque, no tengo idea de lo que estás hablando.

— ¡Demonios Isaías, se puede saber en qué mundo vives! Eso quiere decir que no has revisado los periódicos locales de hoy. Samantha, tú novia ha declarado que piensan casarse a fin de mes.

—¡¡¡Qué!!! Samantha se piensa casar a fin de mes, pero eso es una locura. ¿Quién es la persona que se casara con ella?

— ¿Cómo que quien? Tú

— ¿Yo?

—Sí, tú. Eso es lo que ha declarado ella en todos los medios y es lo que aparece publicado en primera plana junto con una foto de ustedes en Canadá, al parecer fue la noche en que le pediste matrimonio o al menos es lo que dicen los diarios amigo.

—Yo nunca le he pedido matrimonio a Samantha ¿De dónde ha sacado eso? Es cierto que nos hemos visto en algunas ocasiones y que me ha acompañado a muchas cenas y eventos pero eso no quiere decir nada.

—Entonces creo que estas metido en un gran pero gran problema, es mejor que te des prisa en llegar a la oficina porque los medios están como aves carroñeras en la entrada para conocer tu opinión sobre el próximo enlace matrimonial.

—Me encuentro en camino, pero lo menos que me interesa en estos momentos es responder a sus preguntas de cotilleo ¿Puedes hacerte cargo de ellos por favor? Me encargare de entrar por el estacionamiento privado para que no me molesten.

—Isaías, sabes que soy muy poco de meterme en tu vida privada pero si lo que me dices es cierto, será mejor que enfrentes a la prensa de una vez. Recuerda que si lo dejas pasar las cosas se te pueden salir de las manos y te meterás en más problemas de los que ya tienes y no creo que eso es lo que necesites en estos momentos.

— ¿Paso algo Rene? ¿Por qué me dices eso?

—No pienso mentirte, todos en la oficina están preocupados con lo que pasara con la empresa. Sobre todo después de ver esa publicación hoy.

—Deja de darle vuelta a las cosas y dime lo que pasa.

—Mariam renuncio a la empresa ayer

—¡¡¡Qué!!! ¿Cómo que renuncio? Porque nadie me dijo nada, ella no puede irse así y dejar la empresa tirada.

—Pensé que estabas enterado y por eso regresabas para tomar posesión como único presidente de la empresa, tus padres y los de ella han aceptado su renuncia desde hace un mes. La empresa está marchando perfectamente bien con las indicaciones que ella dejo, ayer fue su último día en las oficinas y le ha pedido a su secretaria que te enviara toda la información necesaria para que estuvieras al día con los pendientes. La verdad no se mucho de esa parte porque ya sabes cómo es Ruth de discreta con esa información.

— ¡Carajo! Siempre soy el último en enterarme de todo lo que pasa en mi empresa. No puedo creer que algo tan importante no me lo dijeran mis padres anoche.

— ¿De qué hablas?

—De nada, te cuento cuando llegue. Hay muchas cosas que platicar empezando con que no me voy a casar con Samantha ni hoy, ni mañana, ni nunca. Si piensa que con eso me va a marrar está muy equivocada, ella sabe muy bien que no puedo casarme de nuevo; si lo hizo para presionarme entonces veamos su cara en cuanto de mi declaración a los medios anunciado todo lo contrario.

— ¿Casarte de nuevo? ¿Cuándo coño te casaste que no se nada?

—Eso es algo que no te importa, mejor encárgate de que los periodistas aguarden a mi llegada para hablar con ellos.

Las mujeres sí que están locas, no sé qué le dio el valor a Samantha de hacer semejantes declaraciones pero no me quedare con los brazos cruzados viendo como me utiliza ella y su familia; mucho menos ahora que conozco su otra cara.

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