Mundo ficciónIniciar sesiónDurante tres años, Elena fue dócil e impecable. A cambio, solo recibió el certificado de defunción de su padre. Sometió cada rasgo de su carácter, actuando siempre con prudencia y cuidando el más mínimo detalle, solo para conseguir los recursos médicos que él tenía en sus manos. Sin embargo, una frase pronunciada con total indiferencia —El padre de ella los necesita más— destruyó su última ilusión. Creyó que Adrián era su salvavidas, sin imaginar que terminaría siendo la sentencia de muerte de su padre. El día que concluyó el funeral, Elena firmó el divorcio y se marchó sin mirar atrás. Por primera vez, aquel hombre poderoso y dominante se presentó ante ella con la mirada enrojecida, suplicándole con humildad que se quedara. Elena soltó una carcajada helada. Cuando regaló esos recursos sin dudarlo, ¿nunca pensó que este día llegaría? Con absoluta frialdad, le dijo: —Lo siento, señor Adrián. Hágame el favor de largarse. Me está estorbando el paso.
Leer másElena pisó el acelerador durante todo el trayecto.Cuando irrumpió en la residencia, Adrián estaba de pie junto al ventanal, con la mirada perdida en algún punto de la oscuridad.Su repentina aparición hizo que en el rostro del hombre apareciera un evidente desconcierto.Elena no dijo una sola palabra.Se acercó directamente y le puso frente al rostro la pantalla del celular, donde aparecía la captura del escándalo que estaba circulando en redes.Adrián enderezó la postura, tomó el teléfono y, en cuanto leyó el contenido, frunció el ceño.—¿Qué es esto?La voz de Elena era tan fría que parecía cortar el aire.—Fuiste tú, ¿verdad?Adrián entrecerró los ojos.Tardó un instante en comprender de qué lo estaba acusando.—¿Crees que yo filtré esto?Soltó una risa seca, cargada de incredulidad.—Elena, ¿de verdad piensas que soy capaz de algo así?Ella no respondió.Simplemente lo miró.El rostro de Adrián se ensombreció.Sentir el juicio en aquella mirada hizo que la rabia le subiera al pech
Elena frunció el ceño al sentir una presión opresiva en el pecho.—¿Qué pasó? Dímelo con calma.Ana respondió con evidente ansiedad:—Alguien empezó a difundir que entraste al concurso por influencias y que tienes vínculos con los jueces. La sección de comentarios de la página oficial del certamen está completamente fuera de control.Los dedos de Elena se tensaron.Abrió la aplicación de inmediato y entró directamente al perfil oficial del concurso.“¿Elena Cruz? ¿Y esta quién es? Nunca había oído hablar de ella y ya llegó a la final.”“Dicen que tiene contactos muy poderosos detrás. Así cualquiera.”“¿Casa Aurelia? Perfecto, ya sé qué marca evitar. A saber qué clase de prendas hacen con gente así al frente.”Debajo de la publicación, cientos de personas exigían su descalificación.Otros pedían que los organizadores dieran explicaciones públicas y reclamaban que Elena se disculpara.Para empeorar las cosas, la cuenta oficial de Casa Aurelia también estaba siendo atacada.Los comentario
Al ver que Adrián permanecía en absoluto silencio, Hugo perdió las ganas de seguir y se limitó a dejarle una última advertencia:—Hagas lo que hagas, no quiero ver un divorcio. En la familia Vega no permitimos esa clase de vergüenzas.Tal como había ocurrido con su madre en aquel entonces.Adrián lanzó a su padre una mirada cargada de malestar y, sin decir una palabra, se dirigió hacia la salida.Al verlo marcharse, Julio hizo una leve inclinación y se apresuró a seguirlo fuera de la residencia.Ya dentro del auto, Adrián contemplaba el paisaje a través de la ventana con el ceño profundamente fruncido.Al recordar las palabras con las que Hugo acababa de reprenderlo, no pudo evitar sentir una amarga ironía.Lo acusaba de ser frío e insensible cuando, años atrás, él mismo había actuado exactamente de la misma manera.Cuando la familia materna de Adrián fue víctima de una campaña de difamación orquestada por sus rivales, su madre le suplicó a Hugo que interviniera para ayudarlos.Pero él
Al ver que todavía tenía los ojos ligeramente hinchados, Julián habló con un tono algo rígido:—Así que tenías los ojos hinchados porque estuviste llorando ayer...Elena esbozó una sonrisa incómoda y decidió no responder.Julián volvió a preguntar:—¿Todavía sientes algo por él?La mano de Elena, que sostenía la cuchara, se detuvo en seco.Sus pestañas temblaron ligeramente.¿Todavía sentía algo por Adrián?Pensó que quizá, desde el momento en que él decidió ceder los recursos médicos destinados a su padre, algo dentro de ella se había roto por completo.Negó con la cabeza.—Ya no. No quiero volver a tener ningún tipo de relación con él.Decir que su corazón no se alteraba en absoluto habría sido mentira.Todavía estaba en proceso de desprenderse de aquella historia.Pero dejarlo ir por completo era solo cuestión de tiempo.Al recordar la competencia, volvió a pensar en la mirada que Karen le había dirigido al bajar del escenario.—Esa Karen parece ser discípula directa de la maestra P





Último capítulo