La mañana del día diez, Elena recibió el acta notarial que Adrián le había enviado, junto con dos fotografías del convenio de divorcio firmado y con su huella dactilar.Adrián: “¿Satisfecha?”Elena asintió, complacida. Aquella caligrafía elegante era, sin duda, la de él.Aunque contaba con un documento notarial como respaldo, sabía perfectamente que, si Adrián decidía retractarse o jugar sucio, ella jamás podría competir con los recursos que tenía a su disposición.Sin embargo...No creía que fuera a desperdiciar tiempo y energía en alguien como ella.Como él mismo había dicho, ella no era la única opción en su vida.Ahora que Santina había regresado, a Elena, que no era más que una esposa por conveniencia, solo le quedaba hacerse a un lado.Elena: “Bien.”Adrián: “Mañana al mediodía mando al chofer por ti.”Elena: “Ok.”Al otro lado de la pantalla, al ver aquella única palabra como respuesta, Adrián sintió que la sien comenzaba a palpitarle.***La residencia familiar de los Vega esta
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