Alba
Pensé que la peor de las prisiones era la que se veía.
Los barrotes. Las cadenas. Las puertas cerradas.
Pero esta…
Esta en la que estoy ahora…
Está hecha de seda.
De champán.
De miradas cómplices.
De lujo programado.
Y nunca he estado tan sola.
La mañana se levanta como una obra de teatro.
Cortinas automatizadas. Luz tenue. Café preparado a la hora exacta.
Todo está calibrado. Sin alma.
Y es precisamente eso lo que me da náuseas.
Vivo en un decorado perfecto para fotos ofic