Camille
No me deja ningún respiro.
Su mano, su boca, su aliento, todo está ahí, contra mí, como si estuviéramos solos en el mundo mientras, en algún lugar, detrás de esta puerta, un universo entero sigue girando. Mi corazón late tan fuerte que casi temo que él lo escuche. Pero no escucha mi corazón; escucha mi respiración, mi cuerpo, esta manera que tengo de abrirme a él como si fuera inevitable.
Su frente desliza a lo largo de mi sien, su boca desciende en el hueco de mi cuello, y cada bes