SANAA
Mañana me voy. Abandono esta ciudad, esta jaula donde me ha encerrado cuerpo y alma. Mañana se acabó. O al menos, eso me repito, porque en el fondo sé que nada se borra con tanta facilidad.
Despierto con el sabor acre de él en mi piel, un recuerdo ardiente que se adhiere a mis pensamientos como una marca indeleble. Una quemadura sorda, una promesa cruel que ha dejado en el hueco de mi cuerpo, y que aún late bajo mis dedos temblorosos.
Arrastro los pies hasta la formación, último día, últi