Alba
He estado afuera más de una hora.
Caminando. Dando vueltas. Sin ceder.
Sintiendo el veneno filtrarse bajo la piel.
Quieren que me acostumbre.
Que aprenda a dar órdenes. A delegar la violencia.
A sentarme a su mesa con sangre bajo las uñas y una sonrisa en los labios.
Quieren hacer de mí su espejo.
Pero soy policía.
Soy policía.
Aunque todos me hayan olvidado.
Y es precisamente por eso que deberían desconfiar.
Finalmente entré.
No a mi antiguo apartamento. No a uno de sus lofts asépticos.
N