(Punto de Vista de Luna Mancin)
La fortaleza estaba decorada para Navidad, pero no con luces baratas: guirnaldas de acebo real traídas de Calabria, velas rojas en todas las ventanas y un árbol de tres metros en el salón principal que Anya y los chicos habían cortado ellos mismos en los bosques de Luca De Luca.
Hoy llegaban los calabreses para la cena anual de Navidad.
Y con ellos venía Gia De Luca.
El pacto de sangre que papá y Luca firmaron hace dieciocho años tenía una cláusula que todos reco