(Punto de Vista de Catalina – 18 semanas de embarazo)
El 13 de diciembre amaneció helado.
Una niebla espesa cubría el mar y los viñedos como si la isla entera se hubiera escondido bajo una manta de algodón gris. El aire olía a sal, por el fuerte oleaje, la cera de las velas que los niños habían encendido en todas las ventanas la noche anterior: Anya había pedido “muchas luces” para su cumpleaños.
A las seis de la mañana ya estábamos todos despiertos.
Los niños llevaban jerséis negros con un peq