(Punto de Vista de Catalina – 22 semanas de embarazo)
El invierno llegó de golpe, como si alguien hubiera abierto una puerta al Ártico.
Los viñedos se cubrieron de escarcha, el mar se volvió gris acero y la fortaleza se llenó de chimeneas encendidas y olor a castañas asadas.
Habían pasado tres semanas desde el 13 de diciembre y, por primera vez en años, en la casa Mancini reinaba una paz extraña.
Una paz que avecinaba el peligro.
Los niños habían transformado el lugar.
Rosalia y Misha pintaban