(Punto de Vista de Catalina – 16 semanas de embarazo)
La fortaleza Mancini se había convertido en algo que nadie esperaba: un refugio improvisado para niños que el mundo había olvidado.
Primero fue Anya.
Después llegaron otros tres.
Un niño albanés de once años, Luan, rescatado de un contenedor en el puerto de Palermo. Tenía las manos quemadas porque lo obligaban a soldar armas.
Una niña siciliana de ocho, Rosalia, huérfana de un ajuste de cuentas entre clanes menores. La encontramos escondida