Danna salió de la oficina con pasos apurados, pero intentando que nadie notara la turbulencia que llevaba por dentro. Cada latido de su corazón seguía resonando con la fuerza de la tensión vivida allí dentro. Sabía que su rostro debía estar más pálido de lo normal; incluso sentía la piel ligeramente ardiendo en las mejillas, como si la oficina entera hubiera sido un campo eléctrico donde había estado atrapada demasiado cerca de un fuego que no debía tocar.
Al acercarse al pasillo principal, res