El auto se detuvo frente a la entrada del hotel, un edificio elegante de fachada de mármol y ventanales amplios. El valet se apresuró a tomar las llaves, pero John bajó sin entregárselas, como si no soportara que alguien más tocara su vehículo. Rodeó el coche y abrió la puerta del lado de Danna, que respiró hondo antes de salir.
La brisa fresca le golpeó el rostro, pero no fue suficiente para despejar el torbellino de pensamientos que la atormentaban desde el trayecto. No sabía si sentirse humi