Danna agarró la corbata de John sin pensarlo, tiró de ella hacia sí y lo besó. Fue un gesto decidido, cargado de emoción. Él reaccionó al instante, sujetándola con fuerza de las caderas, devolviéndole el beso esta vez con la misma intensidad, como si hubiera estado conteniéndose hasta ahora.
Cuando se separaron apenas, ella apoyó la frente en su pecho.
—Tal vez podamos ir a casa de mis padres —dijo en voz baja—, luego de recoger mis cosas… para irme contigo a tu departamento. Los hará felices s