Mundo de ficçãoIniciar sessãoBruno Cicarelli es el mayor de cuatro hijos. Todos pensaban que su vida era normal en Italia y que haría lo que el deber ser le impondría, pero Bruno no pensaba así. Después del gran altercado que sostuvo con su padre toma su preciada bella y sus pocas pertenencias y vuela hacia la gran manzana, para cumplir su sueño. Bruno, hoy es uno de los mejores cardiólogo de la ciudad de Nueva York. ha disfrutado de la vida, del amor y de la amistad, pero hay algo que siente que le falta... El excelente chef, cantante, cotilla, pero sobre todo mejor amigo de los chicos Scott por fin ve nacer su historia. ¿Se atreven a leerla? ------------ "Con una hija a la cual puede perder, un amor de su juventud, que aunque lo haya ocultado en el fondo de su mente y corazón. Siempre ha estado ahí persiguiéndolo como un fantasma. Bruno Tratará de rearmar su vida. Lo más triste es que hay más fantasmas y monstruos en el pasado de Bruno, de los cuales le gustaría escapar. Y, aunque le duela, Hanna no era uno de ellos.” ( instigadora...Valery Archaga). Portada Irma Pérez @mis70 libros. Ideas locas: De quién las escribe.
Ler mais—Bruno— Estamos esperando en altar a las novias y los nervios me corroen… —Deja de moverte como si tuvieras, piojos, ella no se va a arrepentir — me dice el idiota de mi mejor amigo y padrino de bodas. —Eso es lo que crees tú, idiota. Capaz y Hanna se haya dado cuenta a tiempo de que no eres el indicado. —¡Ya cállate, Malory! ¿ Por qué accedí a que estés aquí? ¡¿Qué alguien me lo recuerde?! —¿Será porque MI HERMANO no puede ser padrino de los dos y Jack viene llegando de una misión tan importante que nos dejó botados? —Ya deja de ser un pendejo, Thomas, alcancé a llegar y también soy padrino, aunque de este imbécil. —No me hables Reynolds, no quiero ser un mal educado. —Pues te las tienes que aguantar todas mi querido Jex, además digas lo que digas a mí no me haces tonto. —A propósito novio de contrato, trata bien a Dani, ella no tiene la culpa de tus malas decisiones. —Y malas investigaciones ¿Quién iba a pensarlo no? —Perdón, perdón, pero ustedes no son los mejores ejempl
—Hanna Cicarelli Sinclair — —No aguanto mis pies.— reclama Mel, lanzándose al sofá que está dispuesto en la sala de la casa de los abuelos. —Deja de quejarte Mel, no llevas ni cinco minutos con esos tacones, además no entiendo para qué te los pusiste si podías venir de lo más cómoda con zapatillas, como yo.—Antes muerta, que sencilla mujer. Además, son mis hermanos los que se casan hoy. —Entonces no reclames, vieja refunfuñona. —¿Qué les pasa a mis chicas favoritas? —Nada que le pueda importar a un artista como tú, hermanito. —No le hagas caso, Cam. Ésta loca se queja por todo y por todos, ya la conoces.—Los zapatos ¿no?— Mel revira los ojos y nos mira feo. Sí, esa es mi adorada mejor amiga y la amo tal y cómo es. —¿Y tú qué haces aquí musculitos?— y es ahí que reparo en que está Adrien Powel, el némesis de mi amiga junto a su hermano. —Hola chicas, yo… —Yo lo invité, hermanita ¿Algún problema? —Déjalo hablar a él, tiene voz. Cerebro no lo sé, pero si debe saber hablar. —
Comencé a dar vueltas por todo el lugar pensando en las palabras de cada nota. "El lugar donde todo comenzó "“Ese es tú comienzo… ¿Cuál fue el nuestro?” Piensa bien… —El lugar donde todo comenzó para los dos… Vamos Hanna tú lo sabes… Y ahí frente a mis ojos estaba la respuesta. Corrí nuevamente hacia la salida de la universidad, de vuelta a los estacionamientos y ahí estaba él. Sentado bajo el mismo árbol que estuve yo hace ya más de dieciséis años leyendo el libro que necesitaba. Una sonrisa se plasmó en mi cara al verlo tan ceñudo y ahora con unas pocas canas en su cabello. Me acerqué lentamente y le hablé. —¿Qué le pasa a mi italiano favorito?— levantó su vista del libro y me miró con esos ojazos negros y una sonrisa ladina. —Te demoraste mucho en encontrarme, llevo dos horas aquí y ya mi trasero se ha congelado. —¿Pero cómo supiste que no iba a dar a la primera? —Te conozco mejor de lo que crees mi diosa de ébano — dijo quejándose mientras se levantaba. —¿Hiciste todo
—Hanna—Estos días simplemente han sido como una verdadera montaña rusa, entre el trabajo, los problemas de mis amigos y las infaltables sesiones de sexo con Bruno me las he pasado ¿Me quejo? Por supuesto que no, pero sí estoy preocupada, hace algunas semanas que veo a Bruno demasiado perdido, es como si solo estuviera su cuerpo, más no su mente. Este fin de semana sería complejo para mí pues debería viajar a Chicago a un simposio y la verdad no tenía ganas de hacerlo, pero Ethan, con su locuacidad y sacándome en cara que era su jefecito adorado me terminó se convencer. Bueno, también el hecho de que mi amiga Val vaya en representación del departamento de cardiología era un plus. Dejaríamos a los machos a cargo de nuestras familias y nosotras desfrutaríamos de un fin de semana de paz y tranquilidad. Con todo esto a cuestas estoy llegando a nuestro hogar, Bruno llegará tarde y Hanni ya se había escapado a la casa de Blue. Según ella, para ayudarle a Alma y Dana con los preparativos





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