—Bruno—
Llego a mi casa muerto del cansancio, hoy fue un día extenuante y Dylan se reportó enfermo, lo había dejado descansando en la mañana con unos analgésicos y antinflamatorios para la fiebre y la sopa de pollo que tanto le gustaba.
Nuestra vida se había transformado en una relación tranquila y madura, donde convivir con todos sabiendo lo nuestro ya era normal, aunque no tanto para mí, pues aún me molestaba que nos dijeran Afeminados, Maripositas y todos esos descalificativos de mierda que