—Hanna—
Desperté en mi cama, cubierta por mis sabanas de Hello Kitty impregnadas del aroma de Bruno, después de esa maravillosa tanda de sexo ardiente mi cuerpo sentía aún los resabios del último orgasmo que me había dado mi amigo.
Me levanté y tomé mis cosas para meterme a la ducha, después prepararía un buen desayuno para nosotros y reponer la energía gastada.
Iba a abrir la puerta de mi habitación para dirigirme al baño, cuando escuché los gritos de Dylan que venían de la habitación de los c