Su Compañera Regordeta
—Terminemos con esto, tengo cosas que hacer. Solo para que lo entiendas, necesito a mi lado una Luna fuerte y HERMOSA. Yo, el Alfa Cullen Niles, de la manada Garra de hierro, te rechazo a ti, Rebel Lawson, como mi compañera y Luna.
Al instante, sentí como si me abrieran el pecho y me destriparan. El dolor era el peor que jamás había sentido. Pero me negué a mostrar debilidad frente al Alfa Cullen. Me mantuve rígida y obligué a mi rostro a no reaccionar. Roxie aullaba con desesperación, porque quería a su compañero y él acababa de rechazarnos, causándole a ella un dolor inmenso también. Cuanto antes aceptara, más pronto podríamos seguir adelante.
—Yo, Rebel Lawson, acepto tu rechazo.
Fue como un golpe mortal definitivo. Vi al Alfa Cullen agarrarse el pecho, tomando respiraciones profundas. Después de un par de minutos, se enderezó. Yo seguía sin moverme, soportando todo el dolor hasta que Roxie y yo pudiéramos estar solas.
—No le mencionarás esto a nadie, ¿entiendes?
Con todo el dolor que sentía, no pude reunir las fuerzas para decir que sí, así que solo asentí.
—Bien, no puedo permitir que la gente sepa que estuve unido a una loba como tú —dicho esto, se dio la vuelta y se marchó.
Me giré y regresé al lago, me senté junto a mi guitarra y entonces mis barreras se derrumbaron. Me apreté el pecho y lloré durante horas. Roxie, sintiéndose débil por el rechazo, se retiró al fondo de mi mente. Seguía hablándome, pero su voz era mucho más baja. Me sentía increíblemente sola. Se suponía que los compañeros destinados debían amarse, pasara lo que pasara. Él debía protegerme, valorarme y amarme. Sin embargo, nunca me había sentido más rechazada y sola.