Embarazada por accidente de mis mejores amigos Alfa
Hace 5 años:
—Estoy embarazada —declaré.
—Ese no es mi cachorro. Debiste haberte embarazado de alguien más. Abórtalo —siseó el Alfa Baxter.
—¿Por qué engendraría un cachorro con una Omega como tú? Mi compañera Beta me dará un heredero —se burló el Alfa Graham, con los ojos fríos.
—Y aunque fuera mío, dalo en adopción. No quiero que me llame papá —se mofó el Alfa Elgin, arrugando la nariz.
5 años después:
—¡Por favor! Déjame ser parte de la vida de mi cachorro —suplicó el Alfa Baxter, con la voz quebrada.
—Mi compañera no puede concebir. Quiero que mi cachorra me conozca y me llame padre —pidió el Alfa Graham.
—Odiaría que mi cachorra llame a otro «papi» delante de mí —susurró el Alfa Elgin, conteniendo sus emociones.
—¿No fueron ustedes quienes dijeron que querían que los abortara? ¿Cómo se atreven a reclamarlos ahora? —escupí, sosteniéndoles la mirada.
***
Vivir como Omega nunca había sido fácil para Madeline, pero sobrevivió con el apoyo de sus tres mejores amigos Alfas. Ellos la protegían, la cuidaban y la hacían sentir valorada, hasta que descubrieron que ella se sentía atracción hacia ellos, lo que lo cambió todo.
El deseo se apoderó de ellos y la reclamaron, solo para dejarla de lado una vez que obtuvieron lo que querían. Cuando Madeline se enteró de que estaba embarazada, recurrió a ellos, solo para ser rechazada y recibir la orden de terminar el embarazo.
Traicionada y con el corazón roto, huyó de la manada para protegerse a sí misma y a sus cachorros no nacidos. Años después, Madeline se mantenía firme, criando a tres pequeños que llevaban el ADN de los Alfas que la abandonaron. Ahora los Alfas se arrepentían de las decisiones que tomaron, pero Madeline sabía una cosa con certeza: sus cachorros nunca los llamarían «papi».