El primer indicio no fue un disparo.
Fue una omisión.
A las 03:42, uno de los nodos secundarios dejó de reportar. No cayó. No se apagó. Simplemente… guardó silencio. Un silencio demasiado limpio para ser casual.
Sergey lo notó de inmediato.
—Este canal debería emitir cada treinta segundos —dijo, ampliando el mapa holográfico—. No hay latencia. No hay ruido. Es como si nunca hubiera existido.
—¿Sabotaje? —preguntó Mikko.
—No —respondió Sergey—. Reconstrucción.
Dante apareció detrás de ellos sin