Alessia
La sala huele a metal y a tinta. El monitor en negro guarda un silencio que no me gusta: ese que antecede a la verdad. Valeria despliega papeles; Lucía prepara guantes; Mina dibuja sobre un plano tres cruces discretas. Sofía mira el suelo como si allí hubiera una palabra que todavía no se atreve a decir.
—No voy a pedir perdón —dice, bajito—. Voy a decir la verdad.
Asiento. No vengo a consolarla, vengo a sostener lo que decidió. La verdad es un puente si lo pisas con firmeza; es un prec