Capítulo 51. El rugido del puerto
Dante
Valeria habla bajo, pero cada palabra es dinamita. Estoy obligado a creerle, porque según otras fuentes, ella dice la verdad. Sin embargo, todavía me debato si darle ese voto de confianza o sacarla de una vez de este juego en el que llevamos la mano ganada.
—Giordano no está muerto —dice—. Lo dejaron respirando por costumbre. Clínica clandestina en San Miguel. Y otra cosa: Ferretti se está moviendo con Mancini y Roselli. Van a cerrar tus rutas y el Consejo.
Cuelgo. No necesito más. No les