Capítulo 104. Los ojos de la casa
Dante
La luz parpadea otra vez. Es apenas un segundo, un destello pálido que corta el aire como un pestañeo. Para cualquiera sería una falla eléctrica; para mí, es una oportunidad. La observo desde la cama, contando mentalmente el tiempo entre cada zumbido del generador. La secuencia no es casual. Cada veintisiete minutos, el tono baja medio pulso. Es el cambio de carga. El punto débil.
Villa Aurelia se comporta como un cuerpo con pulso propio. Late, descansa, vuelve a latir. Si conozco su ritm