Capítulo 10. El muelle respira
Valeria
El muelle C-17 está quieto como un animal que finge dormir. Las grúas son esqueletos detenidos contra el cielo, y los contenedores apilados forman un muro de sombras con logotipos de Montenegro Export: cacao, ron, promesas de dinero que se pudren si no salen hoy. El salitre se pega a la lengua. El asfalto vibra con el rumor de los generadores, pero nadie se atreve a mover un dedo.
Bajo del sedán. El tacón golpea la rejilla metálica de la pasarela con un chasquido seco. Luca abre camino,