Capítulo 9. El depredador
Alessia
Y entonces la puerta se abre sin permiso. El aire se vuelve denso, pesado, como si la luz se apagara aunque la lámpara siga encendida. No necesito verlo para saber quién es.
Dante Morello. Su sombra llena la habitación. Lucía retrocede instintivamente, como quien siente al depredador antes de verlo por completo. Yo me obligo a quedarme firme, aunque por dentro soy un huracán.
—Señorita Montenegro —su voz es calma, cortante, como el filo de un cuchillo sobre el cristal.
No lo saludo. No