Mundo ficciónIniciar sesiónLara siempre fue la hija olvidada. Rechazada por su padre desde el nacimiento, culpada por la muerte de su madre, creció a la sombra de sus hermanas perfectas y de una familia que nunca la quiso cerca. Cuando la empresa familiar colapsa, ella es vendida como moneda de cambio a un poderoso y temido jeque de Dubái. Khaled Rashid, un hombre acostumbrado a tener todo lo que quiere, ve en Lara algo más que una esposa contratada —ve una fragilidad que lo intriga y una fortaleza que lo desafía. Frío, controlador y letal, él se propone protegerla... siempre y cuando ella jamás se involucre en los secretos que sostienen su imperio. Entre lujos, miedo, deseo y cicatrices antiguas, Lara tendrá que elegir: huir de todo lo que la aterra o enfrentar la verdad de que, por primera vez en su vida, alguien puede ser capaz de luchar por ella —aunque ese alguien también sea un monstruo. *** Libro 2 Resumen Han pasado años desde que el imperio Rashid fue construido con sangre, poder y miedo. Ahora, Adir Rashid, a sus 24 años, es llamado a asumir el legado de su padre —el hombre más temido de Oriente Medio. Hijo de un matrimonio sólido y apasionado, criado entre viajes, lujo y entrenamiento riguroso, Adir siempre supo que ese día llegaría. El trono exige un heredero... y una esposa. Presionado a casarse, debería elegir por conveniencia. Pero todo cambia cuando la ve a ella. El deseo se convierte en obsesión. Y en el mundo de Adir, cuando algo es suyo, simplemente lo compra. Aunque sea su corazón.
Leer másNarrado por LaraYa había pasado una semana. Siete largos días desde que él entró a casa cubierto de sangre y ella, paralizada, se dio cuenta de que el hombre con quien se había casado era más peligroso que cualquier pesadilla que su mente pudiera crear.Desde entonces, vivía como una prisionera voluntaria.Evitaba a Khaled de todas las formas posibles. No bajaba a desayunar, no almorzaba con él, no cenaba. Todos sus platos eran dejados en la puerta por una de las empleadas. Ella esperaba a que se alejara, abría la puerta, los tomaba y volvía a su aislamiento.Cerraba la puerta con dos vueltas de llave. Siempre.Dormía poco. Pasaba las noches viendo series en el computador, intentando sumergirse en otros mundos que no fueran el suyo.La mayor parte del tiempo tenía miedo. Miedo de él. Miedo de hacer algo mal. Miedo de convertirse en la próxima esposa "desobediente".Y por más que lo intentara, no podía olvidar la manera en que él había entrado esa noche.Tranquilo. Cubierto de
Narrado por KhaledEl teléfono vibró en su bolsillo antes incluso de salir del cuarto con Lara. Ya sabía lo que era. Esa tensión en el aire... no venía sin razón. La información se había ido acumulando durante semanas, pero ahora, la traición se había concretado.Cuando contestó, la voz de Omar llegó cargada de urgencia:—Khaled, Yasser firmó el contrato con Emaar. Lo que era nuestro.Apretó los dientes.—¿Pasaron por encima de la cláusula de exclusividad?—Sí. Pagaron el triple. Lo hizo por provocación. Y fue él quien entregó los documentos que se filtraron.—¿Y el resto de la familia?—Todos estaban en la casa.Colgó sin responder.Lara todavía dormía, acurrucada entre las sábanas. Era demasiado liviana, demasiado pura para ese mundo. Él la había mantenido alejada de todo eso, pero no podía esconder la verdad para siempre. Aun así, ella todavía no estaba lista.Se vistió en silencio, salió de la casa y fue directo a la sede de la empresa, donde sus hombres ya lo esperaban.
LaraEl avión había aterrizado hacía poco tiempo, y ya estaban de vuelta en la casa de Dubái. El camino hasta allí fue silencioso, y Khaled parecía aún más serio de lo normal. Algo en su mirada, en la manera en que apretaba el volante, la inquietaba. Desde el desayuno en Omán, sabía que algo estaba mal, pero la forma en que él evitaba los detalles la hacía pensar que lo que escondía era mucho más grande de lo que imaginaba.En cuanto entraron a la casa, Khaled dejó la maleta en el suelo del hall y la miró con esa sonrisa de medio lado que siempre le helaba por dentro. Pero esta vez... era diferente. Había algo frío en su mirada. Algo que no podía ignorar.—Necesito salir por unas horas. Tengo que resolver un problema de trabajo —dijo, tomando ya el celular y revisando notificaciones como si hablara de cualquier compromiso.—¿Pasó algo serio? —preguntó ella, intentando mantener la voz firme, pero el apretón en su pecho no colaboraba.Él la miró de reojo, todavía con la sonrisa en l
LaraEl sol ya brillaba con fuerza cuando bajaron a tomar café. El restaurante del hotel era un espectáculo aparte, con un buffet impecable y una vista que quitaba el aliento.Debería estar disfrutándolo.Debería sentirse feliz de estar ahí, viajando, experimentando una cultura nueva al lado de su esposo.Pero todo lo que podía pensar era en la llamada de la madrugada.Las palabras de Khaled todavía resonaban en su cabeza como una pesadilla de la que no podía despertar.—Mátenlos.Respiró hondo y se obligó a mantener la expresión neutral mientras se sentaba a la mesa. Khaled parecía tranquilo, como si nada hubiera pasado. Le sirvió una taza de café y otra para él, tomó un trozo de pan y empezó a comer.Ella hizo lo mismo, pero el hambre había desaparecido.El silencio entre ellos duró poco.El celular de él sonó.Su corazón se aceleró.Él sacó el aparato del bolsillo y miró la pantalla por un segundo antes de contestar.—¿Qué pasó ahora?Su tono de voz era firme, impacien





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