Mundo ficciónIniciar sesiónVanessa nunca se imaginó que terminaría teniendo una noche de pasión salvaje con un desconocido el mismo día en que su novio, Justin, la engañaba con su mejor amiga. Quería venganza. Quería hacerlo pagar. Justin no sentía el más mínimo remordimiento; al contrario, todavía la deseaba. Pero las palabras de ella fueron contundentes: —¡Prefiero cogerme a tu padre antes que darte otra oportunidad! Consumida por la rabia y el dolor, terminó en los brazos de un extraño. Ese extraño era Sawyer. Ardiente. Irresistible. El sueño de cualquier mujer, incluso a sus cuarenta y tantos años. —Te voy a dar una cogida, Vanessa. Haré que te olvides de todo lo demás. —Hazlo, bombón... Te quiero bien adentro de mí —provocó ella. A la mañana siguiente, Vanessa se topó con ese mismo rostro en la reunión de la junta directiva, justo antes de escuchar a Justin llamar a Sawyer con entusiasmo: —¡Papá! Vanessa se quedó de piedra. ¡De verdad se había cogido a su padre! Se arrepintió de inmediato. No quería saber nada de él, así que fingió demencia e intentó mantenerse alejada. Lo que no sabía era que jamás lograría escapar de este amor prohibido. ¿Qué pasará cuando Vanessa descubra la verdadera faceta y la identidad oculta de Sawyer? ¿Le abrirá el corazón una vez más al padre del hombre que se lo destrozó? ¿Podrá este amor prohibido triunfar sobre los secretos de Sawyer, o terminará destruyendo cualquier esperanza de romance entre los dos?
Leer másJaulas por todas partes. De plata y quemando la carne de la gente atrapada en su interior. Había filas y filas de jaulas, cada una conteniendo a un ser extraño con garras y ojos que escupían fuego.—Ayúdanos, Alba...Vanessa, que era la única que no estaba encerrada, se quedó mirando a la gente que gemía de dolor. Estaban en agonía y parecían rogarle ayuda a alguien. Aunque ella no conocía a ningún Alba, no iba a dejar que se quedaran atrapados.La oscuridad parecía absorber cada bocanada de aire que Vanessa intentaba inhalar. Caminó de un lado a otro desesperada, buscando una salida. Aquella gente daba auténtica lástima.Cuando estiró la mano para ayudar a la primera persona enjaulada, Vanessa presenció una escena que la sacudió hasta la médula.El aire era tan frío que mordía.Vanessa estaba descalza sobre la piedra negra. La niebla se arremolinaba alrededor de sus tobillos, húmeda como el aliento. Volvió a clavar la mirada en la imagen.Flotaba en medi
No hubo respuesta.Sawyer sacó los dedos lentamente, arrastrando un hilo de flujo espeso, perlado y translúcido que bajó por sus nudillos y goteó sobre el cuero. El coño de ella emitió un sonido húmedo y de succión cuando sus dedos la abandonaron, como si se resistiera a dejarlos ir.Su polla era una agonía. Dura, dolorida, tensando al límite la tela de sus vaqueros; una necesidad dolorosa y palpitante que no tenía a dónde ir. La punta estaba empapada, dejando una mancha oscura de líquido preseminal en el denim. Le dolían los huevos, completamente encogidos, exigiendo una liberación. Podía sentir el pulso en su miembro, un latido caliente e insistente que gritaba por alivio.Soltó una maldición baja y amarga, y se pasó la mano húmeda por el pelo, con el aroma del coño de ella impregnado en su piel. Tenía más de cuarenta años, era un hombre que había tenido su buena ración de mujeres y que se enorgullecía de su autocontrol. Y ahí estaba, compuesto y sin novia, con lo
Sawyer apartó rápidamente de su mente aquella voz que resonaba en su cabeza. No quería asustar a su pequeña tigresa. Además, necesitaba más respuestas. La necesitaba a ella, y la quería a su lado.Le levantó la barbilla, con los ojos oscuros de deseo mientras la veía tambalearse contra él. —Estás hermosa así: audaz, empapada y llena de ganas. Pero no quiero aprovecharme.—¿Aprovecharte? —Ella soltó una risa suave y jadeante. Sawyer habría jurado que sus pantalones se humedecieron en ese instante—. Soy yo la que se está aprovechando de ti, viejo. O debería decir... el papá de mi ex.Ella deslizó la mano hacia la parte baja de su espalda, atrayéndolo por completo contra su cuerpo, mientras la otra mano seguía acariciándolo a través del pantalón. —Puedo sentir cuánto te gusta. Estás latiendo y empapado, viejo.Los dedos de Sawyer bajaron para acunar la curva de su trasero; abrió bien la mano, atrayéndola aún más. El aroma de su excitación se mezclaba con el alcohol de s
—¿O prefieres que te lo demuestre, Sawyer? —arrulló Vanessa, mientras sus delgados dedos encontraban el camino hacia la nuez de Adán que subía y bajaba en la garganta de él.Sawyer tragó saliva con dificultad, sintiendo su miembro casi a punto de romper la tela del pantalón. Con un movimiento rápido, la cargó en vilo hacia su coche y le hizo una señal a otro hombre que esperaba alerta junto al vehículo.—Conduce de vuelta a la mansión, Eric.Unos minutos más tarde, el cuerpo de Vanessa se aferraba al de Sawyer mientras este la metía en su mansión. La recostó con suavidad en el sofá, con los ojos fijos en su tierno rostro adormilado.Se inclinó ligeramente sobre ella, con la mirada clavada en sus labios rosados, y murmuró para sí mismo. No pasaría nada por robarle un rápido beso de prueba. —De verdad se ve jodidamente linda cuando duerme.El rostro de Vanessa se contrajo en una sonrisa, como si hubiera escuchado sus palabras, y al segundo siguiente Sawyer se encon
Último capítulo