Alberto
Desde que recibió la noticia de que Lara estaba en la casa de Khaled, no había podido dormir bien. Una parte de él todavía no podía creer que su propia hija hubiera tenido la audacia de intentar huir. Siempre supo que era una ingrata, siempre supo que cargaba un resentimiento infantil dentro de ella, pero ¿intentar arruinar una boda como esa? ¿Intentar perjudicar a su propia familia? Eso superaba cualquier límite.
No podía permitir que siguiera con esa rebeldía. Si Khaled perdía la pac