Lara
El sol ya brillaba con fuerza cuando bajaron a tomar café. El restaurante del hotel era un espectáculo aparte, con un buffet impecable y una vista que quitaba el aliento.
Debería estar disfrutándolo.
Debería sentirse feliz de estar ahí, viajando, experimentando una cultura nueva al lado de su esposo.
Pero todo lo que podía pensar era en la llamada de la madrugada.
Las palabras de Khaled todavía resonaban en su cabeza como una pesadilla de la que no podía despertar.
—Mátenlos.
Respiró