Alberto
Estaba sentado en el sillón del hotel, saboreando un vaso de whisky, cuando la puerta del cuarto se abrió de golpe. Su corazón se disparó por un momento, pero enseguida reconoció a uno de los hombres de Khaled. Su mirada era seria, y supo que no traía buenas noticias.
—¿Qué pasó? —preguntó, posando el vaso sobre la mesita de vidrio a su lado.
El hombre lo miró sin ninguna prisa, como si estuviera deleitándose con lo que estaba a punto de decir.
—Lara intentó huir.
Su expresión se ce