Capítulo 38

Al salir del consultorio, Mery se lanzó sobre Natalia y la abrazó con tanta fuerza que casi la deja sin aire. Sus ojos brillaban de emoción, y la sonrisa le iluminaba todo el rostro.

—¡Naty, qué alegría! —exclamó, apretándola más—. No puedo creerlo… ¡me vas a hacer tía! Ahora sí que tu felicidad va a estar completa: Rosa bien cuidada, tú casada con ese semental italiano, y ahora… este bebé.

Natalia forzó una sonrisa mientras su amiga saltaba de dicha. No había tenido valor de contarle la verdad
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Lili OrtizVamos bien pero ojalá que le diga
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