Una tarde, Natalia invitó a Mery a los ensayos del desfile. Sabía cuánto disfrutaba su amiga ese mundo; Mery no soñaba con ser modelo, sino con vestirlas, con ver sus diseños brillar sobre la pasarela. Su sueño era convertirse en diseñadora de moda y trabajaba incansablemente para lograrlo. Tras pasar toda la mañana en el lugar, entre luces, telas y música, ambas salieron agotadas pero animadas. Decidieron dar un paseo por Central Park, buscando aire fresco y un rato de calma.
—¡Naty, te veías