La brisa del mar Jónico golpeaba los ventanales de la villa en Kythira Privée con una insistencia que parecía el eco de un reloj de arena. No había tiempo que perder. El mensaje de los Saboya sobre la existencia de una copia notarial del contrato en los archivos secretos del Vaticano no era una simple amenaza; era un ultimátum que amenazaba con derrumbar el imperio que habíamos construido sobre la sangre de nuestros enemigos. Llevaba puesto un pantalón de cuero negro y un jersey de cuello alto