La tensión que inicialmente se cernía sobre la Bratva liderada por Egor Petrov comenzó a disiparse con el pasar de los días. La falta de acción por parte de Vasily Ivanov y su organización parecía indicar una aceptación tácita del destino de Nerea, o al menos una renuncia a la confrontación directa. Los hombres de Petrov, aunque mantenían una vigilancia férrea, empezaron a relajarse ligeramente, sintiendo que el riesgo de represalias inmediatas se desvanecía.
En este clima de cautelosa tranquil