Deseó poder tener una charla normal con Vasily, pero este no tenía interés en que así fuera.
Ella salió del coche primero y corrió hacia el otro lado para alcanzarle a él.
—También exijo respeto, señor Ivanov. No soy una puta y no deseo que se me llame de ese modo o que se me trate de esa manera. Estoy aquí para ser la niñera de Roxana.
—¿Respeto? —él sonrió, mostrándole los colmillos. Una sonrisa casi macabra. Tomó la mano de Nerea y con sus dedos recorrió su tatuaje en su mano, sin molestarse