Estaba acostado de lado, mirando la luz encendida de su mesa de noche, pensaba en ella, imaginaba su rostro de miedo al ser secuestra y luego… ¿qué pasaba luego?
Sobre esa misma cama tuvo sexo con ella, acto seguido la sacó de la habitación, como quien despide a una puta luego de correrse.
Se dio la vuelta, sus ojos mirando el techo blanco sobre su cabeza.
—Nerea—Susurró su nombre, pensó en el motivo por el que decidió enviarlas lejos y ahora… tocaba sus labios.
Casi nunca se cuestionaba nada, p