—Egor— soltó un fuerte sollozo, pero él no la miró—, ella me necesita.
—No lo haces por ella.
—¡No lo hago por Vasily!
—¡Pues quédate! ¡Quédate a mi lado! Corresponde a lo que yo siento por ti, hazme sentir que tú también sientes lo mismo y que puedes elegir, que puedes decidirte por mí.
—Esto no se trata de ti y Vasily, Egor.
—No… Es sobre Vasily y tú. Joder, Nerea. ¿Me ibas hacer tomar a mí la decisión? ¿Para qué? ¿Para luego poder sentirte como una prisionera y obligada a todo?
—No.
—¡Sí! H