Había descansado tan solo un par de horas desde que conoció la casa. Aquello no era suficiente porque pasaba la mayor parte de la noche despierta, lo mismo antes de que Egor saliera en la mañana.
Cuando la puerta se abrió Nerea pensó que Egor había llegado, respiró aliviada de saber que no era él.
—Señora Nerea.
—Solo dime Nerea, por favor.
—Señora Nerea, han traído bolsas con cosas para usted, necesito que se pruebe algunas y confirme que le son útiles, ya que el señor Petrov quiere saber si n