Egor Petrov, el Pakhan de una facción rival, era un hombre cuya reputación lo precedía con cada paso que daba. Vestido de manera impecable, con guantes negros de cuero cubriendo sus manos quemadas, Egor observaba con una calma glacial mientras sus hombres escoltaban a Nerea hacia él.
Nerea, aterrada, intentaba mantener la dignidad, pasaba junto a Egor, escoltada firmemente por dos hombres robustos. Sus ojos se encontraron brevemente con los de Egor. Había un miedo en los de ella que necesitaba